¿Cuál es la alternativa al injerto de hueso dental?
Revisado el 22 de octubre de 2026 8 min de lectura

A lo largo de la evolución de las técnicas quirúrgicas odontológicas, el injerto de hueso ha sido una constante como solución para la ausencia de tejido de sostén o para la corrección de defectos óseos. Innumerables personas se han beneficiado de esta técnica y han logrado el objetivo pretendido.
Sin embargo, no es menos cierto que también existe en la literatura disponible una gran cantidad de casos donde este no se ha alcanzado. Para comprender lo que esto significa, hay que aclarar que la no consecución de los objetivos no implica por sí misma un problema de salud mayor para el paciente del que ya existía previamente; en muchos casos, los injertos de hueso con pretensiones de volumen excesivo simplemente sufren una reabsorción del tejido injertado.
Una correcta aplicación de las técnicas quirúrgicas ha demostrado minimizar los efectos secundarios y las complicaciones de este tipo de intervenciones. Lo que en este artículo pretendemos plasmar no es la peligrosidad u obsolescencia de los injertos óseos con respecto a otras técnicas más modernas, sino, por el contrario, explicar que el injerto de hueso sigue estando muy vigente, aunque no es una panacea para todo tipo de casos.
¿Por qué la respuesta habitual es un injerto?
Debido a su larga tradición como técnica regeneradora en la especialidad de cirugía dental, el injerto de hueso es siempre la primera opción que viene a la mente de la mayoría de los dentistas. Desde los años 70 y 80 se planteó como una técnica revolucionaria con la que se pudieron resolver casos que en su momento parecían imposibles.
Esta innovación cambió en las academias de odontología de todo el mundo los protocolos de intervención quirúrgica, sobre todo en casos complejos. Se extendió tanto la idea de las bondades de esta técnica que se empezó a usar incluso en situaciones en las que no era viable por sus limitaciones en cuanto a la cantidad y volumen que se pueden injertar.
Otro motivo por el que muchos cirujanos orales se inclinan por los injertos óseos es el desconocimiento de otras técnicas para la resolución de casos complejos, así como un fenómeno ocurrido sobre todo en España relacionado con la sobreoferta de clínicas dentales, lo que hace que muchos dentistas no quieran dejar escapar a ningún paciente y no vean como opción la derivación a centros más especializados, proponiendo así técnicas que saben que no son las más idóneas pero que son las que ellos pueden aplicar en su establecimiento.
¿Qué implica un injerto de hueso?
Si bien hemos dicho anteriormente que la técnica de injerto de hueso bien aplicada no debería generar ninguna complicación ni a corto ni a largo plazo, no es menos cierto que existen ciertos cuidados, tiempos de espera y molestias que deben ser tenidos en cuenta para que el procedimiento dé los resultados pretendidos.
Para un injerto de hueso superior a 1 gramo, se recomiendan entre 6 y 8 meses de osteointegración para afianzar el volumen recuperado antes de colocar un implante. Los injertos de hueso suelen ser más dolorosos y traumáticos que otras técnicas quirúrgicas ya que, al hiperextender los tejidos blandos para cubrir el material injertado, estos suelen generar gran molestia para el paciente. En muchos casos se recomienda seguir una dieta blanda y consumir alimentos a baja temperatura que favorezcan la cicatrización, la desinflamación y la osteointegración del biomaterial.
Aprovechando el hueso remanente
Existe hoy en día una tendencia creciente hacia la inmediatez, por lo que constituye un reto para los profesionales de la salud la consecución de tratamientos que permitan obtener buenos resultados en tiempos muy cortos; hablamos de cambios drásticos en cuestión de horas. Si bien el concepto de carga inmediata tiene ya varios años, este tipo de transformaciones estaba reservado para personas con ciertas condiciones de salud y capacidad económica. La realización de cargas inmediatas con implantes tradicionales estaba limitada por las dimensiones del hueso que presentaba el paciente.
El desarrollo de técnicas como los implantes cigomáticos o pterigoideos permitió hacer uso de estructuras anatómicas distintas al maxilar para el anclaje de prótesis fijas; sin embargo, estas técnicas quedaron limitadas únicamente a la arcada superior y en muchos casos presentaron complicaciones que pusieron en cuestión su efectividad. De ellas se aprendió que es posible aprovechar otras estructuras anatómicas para la recuperación de la dentadura, un método menos invasivo y más en línea con las fuerzas físicas que rigen la dinámica de la masticación.
De la combinación de estas circunstancias surgen los implantes subperiósticos como una técnica que permite el aprovechamiento del hueso remanente, sin invadirlo, sino, por el contrario, reforzándolo.
¿Qué es un implante subperióstico?
Un implante subperióstico, en palabras simples, es una técnica de rehabilitación dental que consiste en una estructura metálica (titanio) diseñada y fabricada a medida para cada persona. Dicha estructura tiene como objetivo servir de anclaje para una prótesis fija y se puede usar tanto en la arcada superior como en la inferior. Se instala directamente en contacto con el hueso, es decir, debajo de todos los tejidos blandos de la boca, y se sujeta con pequeños tornillos que, por su reducido tamaño, permiten evitar estructuras anatómicas delicadas como nervios y arterias.
Gracias a una exhaustiva planificación previa, que suele tomar alrededor de 20 días, permite una cirugía más limpia y precisa, dejando como resultado conexiones que favorecen la elaboración de prótesis fijas con mejores resultados estéticos y menor predisposición a rupturas.
A diferencia de otras técnicas enfocadas en pacientes con atrofia maxilar, los implantes subperiósticos se caracterizan por una recuperación más rápida, que oscila entre las 24 y 72 horas, con molestias postquirúrgicas mínimas. Otra ventaja significativa radica en el número de intervenciones y los tiempos de ejecución: si bien la elaboración de la estructura tarda entre 20 y 25 días, esta espera inicial se compensa con un procedimiento muy ágil, ya que en una sola intervención de entre 3 y 4 horas un cirujano experimentado puede colocar ambas arcadas, lo que permite al paciente llevar una dentadura fija el mismo día del procedimiento.
Para quién es y para quién no es
Los implantes subperiósticos son una alternativa ideal para pacientes con poco hueso y atrofia maxilar, así como para aquellos que han llevado implantes dentales tradicionales y los han perdido por algún motivo. Existen condiciones que ayudan a definir cuándo debe rehabilitarse a un paciente con una u otra técnica; quizás la más importante sea la dimensión vertical y horizontal del hueso remanente. La colocación de un implante convencional requiere una cantidad mínima de hueso y, cuando este no existe, intentar compensar la ausencia con injertos puede resultar una tarea sumamente compleja.
Los implantes subperiósticos también han demostrado sus bondades en pacientes con una calidad deficiente de hueso, ya que, al no pretender una osteointegración, no dependen tanto de procesos biológicos.
Por definición, los implantes subperiósticos tienen como objetivo la rehabilitación dental, por lo que no deben usarse únicamente para la corrección de defectos óseos. Asimismo, en la recuperación de piezas unitarias tampoco es viable su colocación. Cuando existe un defecto óseo localizado (ya sea por una infección o por un traumatismo) y se cuenta con suficiente altura y grosor óseo en las zonas adyacentes, tampoco se debería recurrir a un implante subperióstico. Por último, existen pacientes que no son aptos para cirugías bucales en general, lo que incluye la colocación de implantes subperiósticos; entre los casos más comunes se encuentran aquellos con tratamiento activo para la osteoporosis, tratamiento activo de radioterapia o quimioterapia o pacientes inmunodeprimidos, entre otros.
¿Cuándo el injerto sigue siendo la mejor opción?
Como lo mencionamos anteriormente, el injerto de hueso sigue siendo irremplazable en muchos casos dentro de la cirugía oral. Para explicarlo de forma sencilla, los cirujanos orales más experimentados utilizan hoy en día el injerto óseo más como una técnica de regeneración que de rehabilitación; aunque parecen términos similares, estrictamente no lo son, pues una regeneración ósea no siempre tiene como fin último la rehabilitación.
Tras la extracción de un quiste de tamaño significativo, la mejor forma de favorecer una correcta cicatrización es un injerto de hueso; de igual manera, para la recuperación ósea en una zona localizada (ya sea para una posterior rehabilitación o para dar soporte y evitar el desplazamiento de piezas adyacentes), el injerto sigue siendo la mejor opción. Asimismo, tras un accidente con desprendimiento o fractura parcial del maxilar o la mandíbula, su uso suele ser la solución más idónea.
Si te han propuesto un injerto de hueso y quieres saber si en tu caso existe una alternativa, pide una segunda valoración. Cada boca es distinta y esto solo se confirma viéndote: agenda tu valoración con el Dr. Correa en Valencia o en Gandía.
Agenda tu valoraciónArtículo escrito por el Dr. Hernán Correa, cirujano implantólogo. Colegiado n.º 28009732. La información es orientativa y no sustituye una valoración clínica.
Preguntas frecuentes
01¿Siempre hay alternativa al injerto de hueso?
No siempre. Cuando el defecto es localizado o se trata de regenerar una zona concreta, el injerto sigue siendo la mejor opción. La alternativa del implante subperióstico tiene sentido en la pérdida de hueso severa y generalizada. Lo que decide entre una vía y otra es la valoración con TAC 3D.
02¿El implante subperióstico sirve para reponer un solo diente?
No. Es una técnica de rehabilitación de arcadas, no de piezas unitarias. Para un solo diente con falta de hueso localizada, el camino suele pasar por la regeneración.
03¿Puedo optar a esta alternativa si estoy en tratamiento de osteoporosis o quimioterapia?
Durante un tratamiento activo de osteoporosis, radioterapia o quimioterapia no se recomienda ninguna cirugía bucal, tampoco esta. Cada caso se valora con tu equipo médico, y hay situaciones que cambian al terminar el tratamiento.
04¿Cuánto se tarda en tener dientes fijos sin pasar por un injerto?
La estructura a medida tarda entre 20 y 25 días en fabricarse. Después, en una sola intervención de 3 a 4 horas se pueden colocar ambas arcadas, con dentadura fija el mismo día y una recuperación de entre 24 y 72 horas.

Quién escribe
Dr. Hernán Correa
Cirujano implantólogo con treinta años de consulta dedicados a los casos complejos: falta de hueso, implantes fracasados y pacientes a los que ya les dijeron que no. Opera personalmente en Valencia y en Gandía.
Agenda tu consulta en tres pasos
En menos de un minuto. Si otros centros han descartado tu caso, te ayudamos.